Probióticos, si o no?

Conoces alimentos fermentados? Los consumís? Le darías a tu hijo?

Los alimentos fermentados han estado presentes en civilizaciones de todo el mundo durante miles de años, y siempre han sido muy apreciados por sus virtudes, por ejemplo la capacidad para conservar los alimentos y producir sabores y palatabilidad únicos o beneficios para la salud.

Tal vez motivados por la necesidad y la falta de medios de refrigeración; en la antigüedad, el ser humano comía, a diario, gran cantidad de alimentos fermentados.

En la actualidad, si bien hay personas que están volviendo al consumo de estos alimentos, muchas veces promovido por la industria misma, tal vez por la celeridad con la que se vive, la falta de tiempo para cocinar; hemos abandonado casi por completo este hábito y ya casi no se consumen alimentos fermentados. E incluso, cuando se ingieren, la oferta del mercado se reduce a productos pasteurizados, donde las técnicas ancestrales y las virtudes nutricionales de estos alimentos se encuentran ausentes.


Los alimentos probióticos son microrganismos vivos que, tomados en las cantidades determinadas, ayudan a equilibrar la población de bacterias en el intestino, y a prevenir la expansión de cepas causantes de enfermedades.

La fermentación de los vegetales, da lugar a un aumento del contenido enzimático y vitamínico del alimento, y genera una pre digestión de nutrientes; haciéndolo más fácil de digerir y dándole mayor biodisponibilidad a sus nutrientes.

La fermentación o “cultivo” de los vegetales, produce microorganismos benéficos claves para la salud humana que ayudan a equilibrar la flora intestinal y por ende, aumentan la inmunidad general (recordemos que al menos el 70% del sistema inmunológico reside en el intestino).

Diversas sociedades científicas como la Academia Americana de Pediatría (AAP), La Sociedad Europea de Gastroentorología Pediátrica (ESPGHAN) o la Sociedad Europea de Enfermedades Infecciosas Pediátricas (ESPID), recomiendan el uso de probióticos como tratamiento complementario a la rehidratación oral, se ha demostrado que determinadas cepas pueden ayudar a reducir la intensidad y duración de los síntomas (ejemplo en diarreas).


Un intestino sano, produce niveles normales de serotonina; un neurotransmisor conocido por tener una influencia positiva sobre el estado de ánimo. Aquí se evidencia una relación directa entre la salud intestinal y nuestra mente y estado de ánimo.

Otra características de los vegetales fermentados, es que son de los mejores quelantes o agentes de desintoxicación con los que contamos, para eliminar una gran variedad de toxinas, incluyendo los metales pesados.

Mejoran la digestión y asimilación de nutrientes: los lactobacilos y otros microorganismos benéficos que se generan en la fermentación de los vegetales, facilitan la digestión y mejoran la asimilación de nutrientes; elemento clave en la etapa de desarrollo de las niñas y niños.

Aumentar el consumo de alimentos crudos: por momentos, lograr que los niños consuman ensaladas y vegetales crudos es una tarea ardua. El consumo de vegetales crudos es clave en una dieta saludable y los vegetales fermentados, garantizan un buen aporte de enzimas.

Además de que amplían el espectro de sabores: a menudo observo que muchas niñas y niños van tendiendo a “homogeneizar” la variedad de alimentos y sabores que consumen. Si en el hogar no hacemos un esfuerzo por ampliar el abanico de sabores, en pocos años éste se encuentra reducido a ingestas limitadas, en cuanto a variedad de alimentos. El ofrecer el consumo de vegetales fermentados desde que son niños, favorecen el aporte de una variedad e intensidad de sabores a su dieta que facilita la aceptación de otros alimentos.


3 Razones por la que te sugiero incluir fermentados a la dieta:

***Mejoran la función del sistema inmunológico: recordemos que al menos el 70% de sistema inmunológico reside en nuestro intestino. El aporte de bacterias benéficas como las que encontramos en este tipo de vegetales, mejora la función inmunológica. Por otra parte, durante la fermentación se multiplica el contenido de nutrientes en los vegetales, como el caso de la vitamina C. Esta vitamina es clave para el sistema inmunológico y por ejemplo en el caso del repollo, aumenta 20 veces su contenido luego de la fermentación.

***Continúan la tradición y las costumbres ancestrales: los alimentos fermentados tienen una larga historia en todas las culturas y en la antigüedad han formado parte de uno de esos “eventos” de unión familiar y social. Era habitual realizar la cosecha de los vegetales y el proceso de fermentación en conjunto, en celebraciones o reuniones familiares y grupales.

***La pérdida constante en la transmisión del conocimiento ancestral, de generación en generación, es uno de los hechos que más me preocupa en la actualidad. Hacer chucrut y otros vegetales fermentados es algo que cualquiera puede hacer en su casa, con sus hijos, contribuyendo así a mantener viva esta herencia. (Receta Chucrut quick)

https://www.crecersano.net/post/chucrut-quick



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