Modo on al crecimiento

Alimentarse es una actividad innata del ser humano. Pero obtener todos los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del organismo exige aprender a comer. Este proceso de aprendizaje debe iniciarse en la niñez. Y si bien el Estado debe educar y garantizar la salud pública, existen herramientas que se pueden emplear desde casa para lograr que los más pequeños del hogar opten por comer saludable: un niño que come sano es un adulto sano en el futuro. Modo on implica tener el compromiso de actuar, hacer el cambio para que ocurra y no sentarme a esperar.

Datos que nos representan hoy en dia como sociedad; en nuestro país, el sobrepeso y la obesidad afectan cada vez a más jóvenes e incluso a adolescentes y niños, 4 de cada 10 jóvenes de 15 a 24 años y 3 de cada 10 adolescentes de 13 a 15 años ya presentan sobrepeso u obesidad.

¿Qué podemos hacer desde el hogar? Quienes son los responsables de este cambio?

Los cambios repentinos y radicales en los hábitos de alimentación no son saludables, por ejemplo que el niño cene solo sopa, esto lleva a una pérdida de peso a corto plazo osea a costo de masa muscular. Estos cambios exagerados no son saludables ni buenos y no ayudarán en el largo plazo. Para mejorar los hábitos de alimentación de manera permanente, se necesita un enfoque en el que Reflexione, Sustituya y Refuerce.


Reflexione sobre todos sus hábitos de alimentación, tanto buenos como malos, así como en las cosas que desencadenan que coma en forma poco saludable.

Sustituya hábitos alimentarios poco saludables por otros más saludables, sea ejemplo.

Refuerce los nuevos hábitos de alimentación, felicite, motive el cambio.


Ni premio ni castigo: la comida no debe ser considerada ni un premio ni un castigo. “El comer debe ser un proceso natural y cotidiano, y no debe ser utilizado para condicionar la actitud de un niño”. Además, es vital que los niños coman bien porque están en pleno crecimiento y desarrollo. De lo contrario, pueden generar enfermedades como diabetes tipo 2, desórdenes alimenticios, frente a lo cual muchas veces ya no hay marcha atrás.

Aprender de nutrición: Alimentarse significa mucho más que satisfacer el hambre, nutrir el cuerpo o prevenir y tratar enfermedades. Ningún alimento por sí solo contiene todos los nutrientes que necesitamos, por lo que para cubrir nuestros requerimientos la alimentación debe basarse en comer variado. Es importante que las escuelas tengan una nutricionista que enseñe a los niños y padres a alimentarse adecuadamente. Y son los padres quienes tienen la responsabilidad de educarse y realizar la mejor elección para sus hijos y fomentar dicho trabajo de las instituciones. No solo es importante el punto de vista nutricional, sino también del entorno del niño”.

Ser consecuentes: la publicidad y la gran cantidad de alimentos ultraprocesados al alcance de los niños han hecho que cada vez sea más común que ellos prefieran una golosina antes que una fruta. Hoy en día los productos ultraprocesados, incluidos los refrescos y la comida rápida, están desplazando a la dieta tradicional y las comidas caseras; representan una parte cada vez mayor de lo que las personas comen y beben. Cuando hablamos de productos ultraprocesados no nos referimos al tipo de proceso de producción, sino a sus características, contienen muchos ingredientes y, sobre todo, excesiva cantidad de sal, azúcar y grasa. Su consumo frecuente se ha asociado a la epidemia de la obesidad, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

A veces a los adultos se nos olvida que nosotros somos quienes eligen qué les damos de comer a los niños, y no al revés. “Ellos aprenden de nosotros, somos espejo. Si nosotros consumimos alimentos de mala calidad, ellos también los van a consumir. No es posible que los padres inculquen a sus hijos a comer de manera saludable y luego se dejen ver tomando refrescos. Tenemos que ser consecuentes”.

Experiencias positivas: Ningún niño nace odiando el brócoli, la recomendación es que las experiencias iniciales con los alimentos deben ser positivas. Los niños tienen que desarrollar el gusto por la comida de buena calidad. Deben tener la oportunidad de conocerla, comerla; sin embargo, no podrán hacerlo si no van a comprar, tienen la posibilidad de elegir o no saben como crece una planta, o si no ayudan a los padres en la cocina.

Una atractiva presentación de los alimentos en el plato también influenciara positivamente en los niños a la hora de comer. Sea un buen ejemplo, use su creatividad, juegue con los colores y disfrute de la comida saludable junto a su hijo. Recuerde que la comida primero entra por los ojos. Cuando cocinamos en casa podemos elegir con libertad los ingredientes y las formas de cocción, así como agregar menos sal y azúcar. En otras palabras, preparar comida casera amplía el abanico de alternativas saludables.

Comer en familia: Por otra parte, compartir la mesa con la familia ha dejado de ser una práctica cotidiana. Cuando tenemos hambre, picoteamos frente a la heladera, al pasar por el quiosco, en el cine, frente al televisor, caminando o incluso conduciendo. La comida se aleja cada vez más de ser un acto colectivo para transformarse en un acto individual. Es el momento, es ahora el momento de revalorizar la alimentación en nuestras vidas y conceder mayor relevancia al proceso de comprar, preparar y comer alimentos hechos en casa.

Planificar las comidas de la semana y organizarte en función de ello es una buena forma de disfrutar más la cocina en casa.

Lic. y Coach Nutricional Magaly Burgues




www.crecersano.net


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