¿Cuándo llevar a un niño a un nutricionista?

Es importante remarcar que un nutricionista especializado en población infantil, es un profesional al cual se debería acudir alguna vez, ya que es importante valorar la alimentación desde edades tempranas para detectar posibles deficiencias en su alimentación.

La alimentación de las familias muchas veces se basan en repetir hábitos de generaciones donde a veces se cometen errores y se da de comer a los niños alimentos que consideramos saludables pero que no lo son, ya que la industria alimentaria ha tenido una expansión donde la oferta de productos alimentarios es mucho mayor.

Para hacernos una idea, en torno al 80% de los productos que encontramos hoy día en el supermercado no existían hace 100 años.

Vivimos en una sociedad donde cada vez hay más alimentos ultraprocesados, altos en azucares, sodio, grasas saturadas y grasas trans y donde la publicidad de la industria alimentaria tiene un potente efecto sobre nuestras decisiones.

Hoy en día existen en el mercado multitud de productos, mal llamados alimentarios, que no son saludables pero que la industria alimentaria, gracias a la publicidad engañosa, ha logrado introducir en nuestra alimentación haciéndonos creer que son las mejores opciones saludables para favorecer nuestra salud desde el ayudarnos a crecer hasta la reducción de peso, elecciones de estilos de vida (vegetarianismo, veganismo, etc).

El etiquetado frontal –visible, preciso y fácil de entender– ayuda a los niños, niñas, los adolescentes y las familias a elegir alimentos más saludables e incentiva a los proveedores a ofrecer alimentos saludables o inicialmente a ser mas críticos con los alimentos que están eligiendo. Es un gran avance, pero...fala aun mas.

Muchos padres son reacios a llevar a su hijo a un nutricionista, tal vez porque tienen la falsa creencia de que un nutricionista va a poner a dieta a su hijo, y le va a poner una dieta muy estricta con la cual el niño va a sufrir mucho y va a ser malo para su desarrollo porque está en edad de crecimiento, o seguramente cuando pegue el estirón ya baje de peso son creencias totalmente erróneas.

Un nutricionista infantil lo que hará será reeducar al niño, analizar sus hábitos de alimentación actuales, sus costumbres alimentarias y adecuar sus elecciones en su justa medida, a modo de identificar los errores que se estén cometiendo en su alimentación, por lo que se trabaja en fomentar hábitos saludables tanto en el niño como en la familia, dar herramientas para implementar cambios y generar confianza en dicho proceso.

Incluir a la familia en el proceso de cambio de la alimentación del niño, es sumamente necesario para modificar los hábitos alimentarios, independientemente de que tengan sobrepeso o no.

Una alimentación saludable, libre de productos azucarados, ultraprocesados, etc debe llevarse a cabo por toda la familia y no solo por el niño que asista a la consulta. Eso es primordial, muchas veces la familia considera que como el problema lo tiene el niño ellos no deben de hacer el cambio, pero eso si es un problema dado que el niño come lo que le ofrecen, lo que hay ya comprado en la casa y acá queda expuesto a las decisiones de la familia.

El profesional Nutricionista es quien ayuda a la familia a la elección de alimentos nutritivos, pero es necesario que los entornos alimentarios deben, a su vez, respetar, promover y apoyar la alimentación saludable que dicha familia elige.

Los hábitos alimentarios se aprenden en familia, desde pequeños somos esponjas y espejo de lo que vemos en casa y por ello si queremos que los niños aprendan a comer de una determinada manera (saludable) toda la familia deberá comer igual,

Otra cuestión importante es saber cuándo es el momento ideal para llevar al niño a un nutricionista.

Muchos padres ven que su hijo está ganando peso de manera más rápida de la que debería pero aun así no toman la iniciativa de llevar al niño al nutricionista. Algunos piensan: “ya pegará el estirón” o “es muy chico para llevarlo a un nutricionista” o “pobrecito, lo van a poner a dieta”.

A los padres que esperan a que el niño dé el estirón no deberían esperar más, ya que el sobrepeso es indicativo de un mal hábito alimentario que hay que corregir.

A los que piensan que el niño aún es pequeño para llevarlo a un nutricionista les diría que están equivocados. Cuanto antes cambiemos los malos hábitos alimentarios del niño mucho más fácil será para él, puesto que llevará menos años de malas costumbres. Cambiar un hábito de adultos da mucho más trabajo que cambiarlo de niños, y no solo eso, la mala alimentación es un lento proceso que va dejando marcas invisibles en nuestra salud hasta que un día se vuelven visibles, y muchas veces irreversibles, así que cuantos menos años a lo largo de nuestra vida llevemos una mala alimentación va a ser mucho mejor.


En la cucharada con que una madre o un padre alimenta a un niño pequeño, la comida es amor. En la mesa en el que una familia cocina para celebrar la mayoría de edad de un niño, la comida es comunidad. En los gritos y risas de los adolescentes que comparten colaciones después de la escuela, la comida es alegría. Y para todos los niños y los jóvenes, la comida es la representación de la vida, un derecho fundamental y la base de una nutrición sana y un desarrollo físico y mental sólido.


Si acudimos a un nutricionista, incluso desde la planificación del embarazo se recibe asesoramiento y apoyo para favorecer el período de gestación que implica una sobrecarga en la función de los principales órganos y sistemas y exige, por lo tanto, un aporte material y energético acorde a este estado, para asegurar un desarrollo fetal normal e impedir el consumo de las reservas maternas.

Para que los sistemas alimentarios funcionen mejor para los niños, necesitamos comprender las necesidades nutricionales únicas de los niños en todas las etapas de sus vidas

Una buena nutrición mejora la posibilidad de que se presenten oportunidades justas en la vida. Trabajar juntos aun profesional nutricionista, favorece en reducir estos obstáculos y garantizar que todos los niños, adolescentes y mujeres gestantes dispongan de la alimentación nutritiva, segura, asequible y sostenible que necesitan en cada momento de su vida para alcanzar su pleno potencial. A medida que los niños crecen, el conocimiento y la información pueden convertirlos en poderosos agentes en favor del cambio.

Si acudimos a un nutricionista seguramente estemos garantizando una correcta alimentación a los niños.


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