¨Comiendo mis emociones"

El comer es un acto fisiológico necesario, sin embargo el deseo de comer puede estar influenciado por muchas causas, y la mayoría de estas no son fisiológicas sino emocionales.

La alimentación está relacionada con las emociones, especialmente en los niños. Las dificultades en la alimentación son una manera por medio de la cual, los niños expresan sentimientos que no saben revelar de otra forma o emociones que no pueden reconocer o identificar.

Por ejemplo, si se sienten mal, angustiados, descontrolados o tristes, notaremos ansiedad por comer o por el contrario, falta de apetito o inapetencia, los cuales pueden ser una pista importante para comunicarnos con ellos de una forma más profunda, una oportunidad para conectar más con ellos.

Poner nuestra atención en la alimentación y no darle prioridad a lo que sienten, es anular la oportunidad de ayudarles a entender y resolver algo que les representa un conflicto.

Es importante ayudar a los niños a desarrollar una respuesta saludable a sus problemas, tal como enfocarse en las soluciones; animarlos a hablar sobre las emociones que activan su comportamiento al comer por respuesta a emociones negativas.

Es importante incorporar respuestas saludables a sus problemas. Prestar especial atención a las emociones que desencadenan las ganas de comer por motivos emocionales. Es un desafío de los adultos proponer otras maneras de lidiar con esas emociones, invitarlo a cambiar de actividad, salir a caminar, hacer algunas preparaciones saludables juntos (ensalada de frutas, tortas, scones, etc).

Comer por motivos emocionales es algo que se puede aprender. Su influencia como padre o referente es clave para la prevención. Asegúrese de mostrarle a su hijo hábitos de alimentación saludables con el ejemplo, “los niños observan más, de lo que escuchan”.

Además, no use la comida como premio a su hijo por un buen comportamiento. En lugar de eso, felicítelo verbalmente o prémielo de otra manera.

Que podemos identificar en nuestros niños como posibles causas emocionales?

*Sentir la urgencia de comer (Hambre emocional).

*Desear un alimento o un tipo de alimento específico (por lo general alto en grasas, azucares, sal).

*Esconder envoltorios de comida vacíos.

*Comer una cantidad de comida más grande que la habitual.

*Comer en momentos inusuales del día.

*Aumento de peso excesivo.

*Sentirse avergonzado o culpable por comer.

*Llevarse comida “furtivamente” en momentos de mucha tensión.

Podemos estar delante de muchas posibles causas de situaciones que se relacionan con comer por causas emocionales:, tales como ira, aburrimiento, cambios, confusión, depresión, frustración, soledad, pérdidas, resentimiento, estrés, ansiedad.

Incluso emociones positivas, como la felicidad, pueden llevar a comer por causas emocionales.

En algunas ocasiones puede pasar puntual, pero cuando esto se convierte en un hábito, o sea que se comienza a depender de la comida para satisfacer las necesidades emocionales, puede afectar al peso, la salud y el bienestar general, osea pasa a ser un problema y necesita un abordaje.

Comer algo simplemente por “antojo”, no es lo mismo que comer emocionalmente. Todos tenemos “antojos” por ciertos alimentos de vez en cuando, pero el comportamiento está controlado debido a un factor de saciedad. Además el antojo no involucra estados de ánimo y tampoco es una conducta repetida.

Primero, tenemos un estímulo que nos motiva a comer, hasta encontrar finalmente la recompensa. La única forma de cambiar la rutina de comer emocionalmente es reconocer que nos motiva a hacerlo y buscar otra rutina que nos permita obtener la misma recompensa y en los niños es exactamente igual. La diferencia es que ellos se adaptan muchos mas rápido al cambio.

La alimentación es tanto responsabilidad de los padres como de los propios niños. Los padres y/o referentes es importante:

•Mantener un horario regular de tiempos de comidas. Los niños necesitan un orden, y también de varias comidas al día, ya que su capacidad gástrica es limitada. Preferible pequeñas ingestas y frecuentes. Los padres tienen la responsabilidad de establecer estos horarios, idealmente 4 tiempos de comidas y opcional las colaciones..

•Ofrecer en cada tiempo de comida las alternativas más saludables para las necesidades del niño.

• Asegurar que el tiempo de comida sea agradable y de disfrute.

Los ninos deberian elegir si desean comer o no cuando se les ofrece. El niño es el único que sabe si tiene hambre o no. Muchas veces lo manifiesta con un "no me gusta" pero se debe CONFIAR en el nino y repetar, seguramente reevera las opciones. No hay que dejar de ofrecer alimentos variados, nutritivos y acorde a sus necesidades.

•Elegir cuál de las alternativas saludables que se les ofrecen desean comer o no.

•Determinar cuánto de esto comen, ellos saben el grado de saciedad.  La cantidad puede variar mucho día a día, los padres deben  confiar que es lo adecuado para ellos.

"Es importante ponerse en la piel del niño, el lleva un ritmo distinto y necesita de paciencia, confianza y tiempo para seguir avanzando".

Si necesitas orientación o consultar para tu caso personal, puedes consultarnos a través de la página o telefónicamente al 099399555



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Lic y Coach Nutricional M. Burgues.